GUÍA PARA HUIR DE LAS FIESTAS

No había empezado el puente de diciembre cuando el ayuntamiento ya te había colocado guirnaldas de luces fluorescentes y un altavoz con villancicos al lado de la ventana. Pasado el puente, los turrones ya te salen por las orejas y estás de los niños del coro hasta el moño. Y aún no es ni 20 de diciembre. La locura colectiva por las cenas, la lotería y los regalos amenaza con acabar contigo. Cada Navidad son más los que no quieren aguantar los atracones y familiares que llevan esquivando todo el año y optan por hacer planes alternativos. Pero de hacerlo, hacerlo bien.

Viaja a un país no cristiano: No hace falta ser el Grinch o el señor Scrooge para que no te guste la Navidad. Lo farragoso de las fiestas impuestas impulsa a más de uno a salir del país en busca de destinos donde no encontrar ni una luz, ni una figurita de Belén y donde no sepan lo que es un villancico. Para eso nada mejor que elegir un destino donde estas fechas no se celebren. ¿Qué mejor que un desierto? Túnez te ofrece un gran número de actividades y un mejor clima lejos de la ‘dulce Navidad’. Piérdete entre zocos y dunas, da un paseo a camello, haz una ruta en todoterreno y disfruta de la cocina árabe.

Turquía es otra opción, ya que apenas hay celebraciones especiales en estas fechas. Cualquier punto es bueno, dado que la mayor parte de su población es musulmana, pero en Estambul sí encontrarás fiestas y luces en las calles principales de cara a fin de año, fecha en la que los turcos se intercambian regalos. Si te quieres asegurar, lo mejor es que te desplaces hasta Antalya, situada en la costa mediterránea. Allí puedes ver el minarete acanalado de la mezquita de Yivli Minarelli, las mezquitas de la ciudad, su madraza, el barrio antiguo y los restos del Imperio Romano.

Mucho más lejos del mundanal ruido está Bangkok, en Tailandia. Diciembre y enero son los meses con menos precipitaciones en el país asiático, por lo que el destino es ideal para huir del frío invernal y relajarse al sol. Podrás ver el Gran Palacio Real, el mercado flotante, los magníficos templos de Wat Pho y Wat Arun y recibir un famoso masaje tailandés.

Huye a la naturaleza: No hace falta irse del país para no vivir el ajetreo de las fiestas. Basta con elegir un lugar con poca población y algo aislado, como el Acebal de Garagüeta, el mayor bosque de acebos de España y uno de los más grandes de Europa, en la sierra de Montes Claros (Soria). Para aprovechar la naturaleza al máximo puedes recorrer las rutas que se han hecho para los visitantes y dormir en una de las casas rurales de los pueblos cercanos. Eso sí, te recomendamos que te abrigues bien.

Si el frío no va contigo te proponemos un plan más cálido: Cabo de Gata, en Almería. Podrás inaugurar el año paseando por la Bahía de los Genoveses y recorrer el paisaje único de este parque natural, lleno de playas y desiertos, y visitar los pueblos cercanos.

Dedícate al deporte: Si no te puedes escapar unos días puedes cambiar el consumismo por el ejercicio físico. Las fechas te lo ponen fácil, no queda pueblo en España en el que no haya una carrera popular, ya sea la del pavo de Cuenca o la San Silvestre vallecana. La excusa de entrenar te puede llegar hasta fin de año.

Si tienes suerte y cuentas con una buena zona de esquí cerca de tu casa, este clásico navideño es otra opción. Combinar deporte y naturaleza mientras los demás se pegan en un centro comercial es, sin duda, atractivo. Las ofertas para estas fechas son innumerables. Puedes disfrutar de una semana completa en Andorra, o pasar uno o dos días divertidos en Sierra Nevada (Granada) o Villanúa (Jaca).

Vete a un spa: Otra buena forma de esquivar el jaleo de la Navidad es relajarse en uno de los muchos balnearios que en estas fechas ofrecen alternativas tranquilas a las cenas familiares o las abarrotadas fiestas de fin de año. Cuida tu mente y tu cuerpo durante unos días al calor de las aguas termales y todos los tratamientos de lujo que quieras. No echarás de menos el cotillón.

Si todo esto no te sirve porque no tienes otra que quedarte en la cena de Nochebuena con toda la familia cantando villancicos, te recomendamos paciencia y que aproveches para visitar esos lugares de tu ciudad que nunca has visto por falta de tiempo. ¡Sácale provecho al tiempo libre!