LEGO. MUCHO MÁS QUE UN JUEGO DE NIÑOS

El famoso juego de construcción LEGO es posiblemente la base de la vocación de muchos de los arquitectos de todo el mundo, pero hace tiempo que dejó de ser un juego de niños para convertirse en un entretenimiento para adultos y, aún más, base de artistas, modelo para nuevos tipos de construcción y objeto de innovación en arquitectura.

La unión de LEGO con la arquitectura viene de lejos, desde que en 1962 la marca danesa lanzase la línea ‘Scale Model’, que apelaba directamente al modo en que trabajaban los arquitectos e ingenieros, con el fin de que los profesionales pudieses construir sus maquetas empleando los bloques. Este modelo se dejó de construir en 1965, pero en 2008 LEGO retomó su idilio con la arquitectura a través de la línea ‘Lego Architecture’, con la que cualquier usuario puede armar un famosos edificio a pequeña escala. Hoy son 23 los modelos que se han lanzado, de los que 14 están a la venta en la página web de la marca: la Ópera de Sidney, Fallingwater, la Puerta de Brandenburgo o el Empire State, entre otros.

Pero el amor es recíproco. Son muchos los arquitectos y artistas que han utilizado los LEGO para llevar a cabo sus proyectos en los últimos años. Los más conocidos son posiblemente el escultor Nathan Sawaya, que utiliza los elementos del juego para montar todas sus piezas, dotando de una plasticidad increíble los pequeños bloques; y el estudio BIG, fundado por el arquitecto Bjarke Ingels, nombrado informalmente el arquitecto favorito de la marca danesa y encargado de diseñar la casa LEGO en Billund (Dinamarca), sede de la marca. La casa, que ya está en marcha, será un edificio de 12.000 metros cuadrados que contará con varias áreas de experimentación, una cafetería, una tienda y una plaza pública de 2.000 metros cuadrados.

Son más los artistas que han utilizado estas pequeñas piezas o se han inspirado en ellas. Recientemente, la reconocida arquitecta Zaha Hadid ganó un concurso, organizado por el Festival de Arquitectura de Londres, que promovía la construcción de un nuevo distrito cultural en la capital británica con la condición de que la propuesta tenía que ser presentada en piezas de LEGO.

Pero no se queda solo en maquetas, un apartamento en Nueva York se ha hecho famoso por contar en su interior con una escalera formada por más de 20.000 de estas piezas. El estudio encargado del diseño del piso, I-Beam, creó la estructura y Sean Kenney, artista oficial de LEGO, ideó el colorido que le da unidad. Tardaron dos semanas en acabarla. Y hay quien ha ido más allá. En 2009, el presentador James May realizó una casa en la que todos sus elementos estaban hechos con LEGO, muros, ventanas, puertas y muebles, dentro de una serie llamada ‘James May’s Toy Stories’ que homenajeaba los juguetes más conocidos por los niños británicos reproduciéndolos a gran escala. Emplearon más de tres millones de piezas. Lamentablemente la casa ya no está en pie.

No todo son sueños fugaces, LEGO ha inspirado nuevas formas de construcción, como la ideada por Emilio Cohen Zaga, un arquitecto mexicano que ha patentado un sistema de paneles interconectables que sustituyen los tabiques y el cemento tradicional, lo que disminuiría en un 80% el tiempo de construcción. Según el propio Cohen, se inspiró en el juguete para crear los paneles MagPanel, produciendo bloques insertables unos con otros, seguros y resistentes. Y ya existe un sistema de construcción ecológico y sostenible basado en bloques de cemento apilables que servirían para abaratar costes y tiempo en zonas en desarrollo.

Por si los lazos entre LEGO y la arquitectura no habían quedado claros, el año pasado la juguetera dio el paso definitivo y lanzó Architecture Studio, 1.210 piezas blancas con todo tipo de formas y un libro de 272 páginas con trucos y técnicas con los que inspirarse o ejercicios con modelos de arquitectura moderna. Tanto es así, que hay voces que dicen que podría ser de utilidad en las Escuelas y estudios profesionales.