Claves para no pagar más de la cuenta

Llega el final del año y como el turrón, se nos amontonan los decálogos y consejos para ahorrar en la declaración de la renta o para no engordar en las fiestas. Nosotros, conscientes de ello, no queríamos publicar un decálogo más de generalidades que se repasan a desgana y se olvidan tan pronto como se lee la última de las recomendaciones.

Por ello, tras una reciente sesión de trabajo con un grupo de jóvenes arquitectos que, una vez más, nos ayudaron a analizar la realidad del estudiante de arquitectura y las dificultades que debe afrontar un profesional que comienza a ejercer, hemos valorado que aunque nos pese, muchos aún no conocéis la información que resulta crucial cuando finalizáis vuestros estudios y os enfrentáis, cara a cara, con el impasible mercado laboral. A continuación las enumeramos y esperamos que os sirvan de ayuda en todo ese proceso.

  • Si tienes que darte de alta como autónomo: felicidades, empiezas una gran aventura. En la actualidad, son numerosas las iniciativas que impulsan la creación de autoempleo por lo que no debes dejar de informarte. Aparte de las bonificaciones de la Seguridad Social, por el hecho de ser arquitecto, tienes mejores condiciones que otro autónomo cualquiera: en hna con el Plan Inicia puedes disponer de todas las coberturas necesarias para ejercer, por tan solo 30€, 20€ menos que la tarifa plana de la que disponen otros profesionales autónomos.

  • Estate atento a las ayudas y subvenciones: si eres emprendedor estás de enhorabuena ya que son numerosas las ayudas, subvenciones y programas de financiación que se han puesto en marcha para proyectos empresariales. Estas ayudas provienen de la Unión Europea, el Estado, las Comunidades Autónomas o los municipios. Puedes encontrar ayudas a fondo perdido, ventajas fiscales, bonificaciones en los impuestos o financiaciones “blandas” o más favorables que las que hay en mercado. En la red puedes encontrar numerosos portales que te detallan por regiones las alternativas disponibles según tu caso.

  • Crea un fondo de ahorro: en general, si eres autónomo (y si eres arquitecto con mayor razón) ser previsor no es una virtud, sino una necesidad. Los ingresos no recurrentes, los impuestos y obligaciones formales con carácter periódico y otros gastos corrientes que deben tenerse en cuenta, son características que obligan a una adecuada planificación de las finanzas. Te recomendamos que, sin prisa pero sin pausa, crees tu propio plan de ahorro, bien remunerado, garantizado y constante, para que sin demasiado esfuerzo hagas frente a todos los imprevistos.

  • Atento a la forma en la que desarrollas tu actividad profesional: aunque al principio nadie repara en ello, llegado un cierto nivel de ingresos puede ser recomendable pensar en ejercer la profesión a través de una sociedad. Las sociedades tributan por el impuesto de Sociedades y no por el Impuesto de la Renta. Los tipos impositivos en el primer caso suelen ser más bajos que en el caso de ejercer como persona física, eso sí, una vez alcanzado cierto volumen de facturación.

  • Revisa los seguros que te hacen falta: como expertos en seguros, nos encontramos a veces con dos problemas que el autónomo debe afrontar en este tema: por un lado, es necesario tener en cuenta que necesitarás cubrirte de ciertos riesgos que pueden afectar tu desempeño (que no pase nada en el estudio, la responsabilidad civil, una incapacidad temporal, un accidente, una enfermedad); por otro lado, necesitas tener sólo la cobertura que realmente te hace falta, ni más ni menos. Por eso, nuestro consejo es que un experto te aconseje.

  • Reduce los costes fijos: piensa que al principio puedes encontrarte algunos meses en los que los ingresos son insuficientes para afrontar todos los costes derivados de tu actividad. Por eso, la cuota del Plan Inicia es una solución para ahorrar en tu cotización profesional. Otras opciones son desarrollar tu actividad en un lugar compartido con otros compañeros, en espacios de coworking o en casa, si es posible. Si necesitas colaboradores puedes ir subcontratando sus servicios por proyectos.

Y por último, ¡infórmate mucho! No cuesta dinero, solo tiempo, pero merece la pena invertir un poco de éste último para que, ahora que estás empezando, no te toque pagar más de la cuenta.