CINCO VIVIENDAS. LA DOMESTICIDAD HECHA ARQUITECTURA

Hay casas para todos los gustos, tantas como habitantes. Y luego hay viviendas que son templos de la arquitectura por quién las diseñó y lo que plasmó en ellas. Simbólicas, radicales, influyentes, innovadoras y sobre todo especiales y conocidas. Recordamos algunas de las viviendas más importantes en el mundo de la arquitectura.

Casa Farnsworth. Mies van der Rohe (1951)

Fue construida entre 1945 y 1951, diseñada por el arquitecto Mies va der Rohe como segunda vivienda de la doctora Edith Farnsworth, en Plano, Illinois. Este icono de la arquitectura moderna situada entre árboles de gran tamaño se caracteriza por sus tres planos paralelos (terraza, suelo y cubierta) y su simple estructura metálica cerrada con vidrio.

Con el fin de poder observar la naturaleza intacta y evitar la intervención humana en ella, la casa se levanta sobre el suelo, preservando el orden natural y evitando que la casa se inunde durante la crecida del río. En su interior, la casa es la máxima expresión del minimalismo, carente de elementos divisorios, cuenta con un único bloque central con los servicios necesarios para articular la vida diaria. Esto y la ausencia de paredes (tan solo cuenta con vidrios) que la separen del exterior consiguen crear sensación de continuidad con el paisaje que la rodea.

Casa en la Cascada Frank Lloyd Wright (1939)

Se trata de una las obras de arquitectura más conocidas a nivel mundial. La vivienda, diseñada entre 1936 y 1939 por Frank Lloyd Wright, está situada sobre una cascada del río Bear Run, en Pensilvania (Estados Unidos), de ahí su nombre. Fue construida como casa de campo de Edgar Kaufmann, dueño de unos grandes almacenes, y su familia, que quería una vivienda en la que poder disfrutar de la naturaleza que rodeaba aquel lugar. Así, Fallingwater, como se la denomina en inglés, sigue los principios de la arquitectura orgánica que sentó Wright, y se integra en su entorno pasando a formar parte del mismo.

La vivienda consta de dos partes: la casa principal, que se construyó entre 1936-1938, y el cuarto de huéspedes, que se completó en 1939. La casa principal contiene habitaciones sencillas, pero singulares por su distribución, ubicación y acabados, todos ellos con una relación directa con el entorno natural, hasta el punto de que la sala de estar tiene escalones que conducen directamente al agua.

Casa Rietveld-Schröder. Gerrit Rietveld (1924)

Es la obra arquitectónica más importante de Gerrit Rietveld. Se trata del remate de una hilera de adosados en un suburbio de Utrecht, pero le da la espalda a esa anodina construcción sin seguir ninguna referencia. Su arquitectura es radical, construcción en acero, ladrillo y vidrio; una composición asimétrica de planos horizontales y verticales y una combinación de colores pictórica, que la convierte en el primer manifiesto arquitectónico del grupo De Stijl.

La libertad continúa en el interior. Una cocina/comedor/ salón transformable, con paneles deslizantes y giratorios que conforman una distribución diferente en función de las necesidades de cada momento. Así, las líneas rectas y los planos rectangulares configuran un espacio flexible, tanto dentro como en el exterior, siendo uno de los iconos de la arquitectura moderna.

Villa Savoye. Le Corbusier (1929)

Construida a las afueras de París en 1929 y proyectada por Le Corbusier, reúne los cinco puntos para una nueva arquitectura desarrollados por el propio Le Corbusier: pilotis, cubierta plana sobre la que se sitúa un jardín, espacio interior libre, fachada libre de elementos estructurales y ventanas corridas. A pesar de su radicalidad, los clientes aceptaron esta ‘máquina de vivir’, prototipo de los avances técnicos aplicados a la construcción, y no se quedó en un mero ejercicio teórico.

La vivienda, a la que sus dueños llamaban ‘Les heures claires’ (‘Las horas claras’) por la luz que la inunda, fue habitada desde su construcción hasta la invasión alemana de Francia en 1940, cuando fue abandonada y posteriormente bombardeada e incendiada en la Segunda Guerra Mundial. En 1963 fue declarada patrimonio arquitectónico por el gobierno francés y restaurada.

Villa Mairea. Alvar Aalto (1938)

Aalvar Aalto plasmó sus principios sobre la cultura, el respeto y el amor por la naturaleza en esta casa. Construida en 1938 en Noormarkku (Finlandia) para el matrimonio Gullichsen como casa de verano, tanto la apertura de los espacios al exterior como su interior, que se inspira en el bosque finlandés, consigue la integración de la vivienda en el paisaje.

Su exterior es deudor de la arquitectura tradicional, pero también de la arquitectura japonesa y mediterránea, creando una composición asombrosa en la que columnas de líneas elegantes chocan con toscas escaleras de piedra. Pero la innovación más radical se produce en el interior, que el arquitecto visualizó como una abstracción del bosque finlandés, con pilares recubiertos de rattán y abedul que hacen de árboles, sin seguir una trama geométrica, lo que acentúa su carácter natural.