LA IMPORTANCIA DE LAS REVISIONES DEPORTIVAS

Cada vez más gente se apunta a hacer triatlones o maratones y esto, sin un control médico previo, puede acarrear problemas. Lo mismo sucede con otras prácticas deportivas de moda, como el crossfit, que, dada su intensidad, puede no estar recomendado para todo el mundo. Por esto, es recomendable pasar por un reconocimiento médico deportivo antes de lanzarse a entrenar.

El reconocimiento médico deportivo es un examen preventivo que ayuda a determinar si es o no seguro que una persona practique determinada actividad deportiva sin poner en riesgo su salud. Este seguimiento abarca todos los niveles de entrenamiento y edades para conseguir un rendimiento óptimo sin forzar.

Pero ¿cuándo es el mejor momento para hacerse este chequeo? Por norma general, se debe de realizar antes de iniciar por primera vez un ejercicio, entrenamiento o deporte de competición o tras una época de sedentarismo. Las personas con antecedentes de enfermedades cardiovasculares también deben someterse a estas pruebas.

El chequeo deportivo suele incluir una exploración médica general, cardiológica (auscultación, revisión del pulso, frecuencia cardíaca, tensión arterial, etc.), respiratoria (auscultación) y del aparato locomotor. Se realiza también una historia clínica del deportista con sus antecedentes médicos, los medicamentos que toma y si estos pueden o no tener algún efecto sobre la práctica deportiva.

El reconocimiento incluye, además, dos pruebas: un electrocardiograma y una prueba de esfuerzo. Con el electrocardiograma se puede determinar la respuesta del corazón ante la actividad física, diagnosticando problemas cardíacos en reposo, como arritmias, taquicardias, ritmo cardiaco lento o cualquier daño en el corazón.

Por su parte, la prueba de esfuerzo, o ergometría, consiste en la realización de ejercicio físico en una cinta de correr o bicicleta estática que sirve para valorar la respuesta del organismo durante el ejercicio. Para ello, se pasa por varias fases de entrenamiento, de menos a más exigente, y se observa la evolución del paciente en cuanto a consumo de oxígeno, pulso y ritmo cardiaco. Con estos datos, el médico puede orientar al deportista de cara a su desarrollo aeróbico y anaeróbico.

Si los resultados de todas las pruebas son satisfactorios, el deportista recibe un certificado médico de aptitud para la práctica deportiva, actualmente obligatorio para participar en numerosas pruebas y competiciones, así como para tramitar la licencia federativa.

Sin embargo, este examen médico no solo está pensado para deportistas federados antes de cada temporada, sino también para aquellas personas que practican deportes de cierta exigencia física.

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