RAFAEL MONEO. EL ARQUITECTO INCANSABLE

Es el arquitecto español más premiado y el único que tiene en su haber un Pritzker (1996). Rafael Moneo (Tudela, 1937) es uno de los representantes más destacados de la arquitectura española. Su última obra, el Museo de la Universidad de Navarra, "un edificio con forma de arco que abraza los diferentes espacios universitarios", tal y como él lo ha descrito, vuelve a poner de relieve a un arquitecto omnipresente.

Su ascensión a lo más alto de la arquitectura comenzó en 1961, al ganar junto a Fernando Higueras el Premio Nacional de Arquitectura. A partir de ahí, su carrera es un suma y sigue de proyectos y galardones, desde el Pritzker (no es necesario recordar que es considerado el Nobel de arquitectura) en 1996; al Mies van der Rohe, en 2001; o el Premio Príncipe de Asturias de las Artes en 2012.

Se licenció en la Escuela Técnica Superior de Arquitectura de Madrid en 1961. Para entonces ya había colaborado en el estudio del arquitecto Sáenz de Oiza, desde donde se marchó a Dinamarca para trabajar a las órdenes de Jorn Utzon, que en ese momento diseñaba el Teatro de la Ópera de Sydney. Antes de volver a Madrid en 1965, recaló dos años en Roma, para estudiar con una beca de la Academia de España, experiencia que considera una inflexión en su carrera por los conocimientos adquiridos en ella.

En 1973, Moneo establece su propio despacho en Madrid, compaginando desde entonces por un igual el diseño arquitectónico con la enseñanza. Fue profesor de la Escuela Técnica Superior de Arquitectura de Madrid y de la de Barcelona. A partir de 1976 trabajó en Nueva York, en el Instituto de Arquitectura y Estudios Urbanos, mientras impartía clases en la Cooper Union School of Architecture. Además, ejerció la docencia en la Escuela Politécnica Federal de Lausana (Suiza) y en las universidades de Princeton y Harvard, llegando a decano de la Graduate School of Design de esta última, entre 1985 y 1990, donde sigue siendo primer titular de la cátedra Josep Lluis Sert de Arquitectura.

Sus obras, algunas no exentas de polémica, siguen sumando nombres a la lista de un arquitecto incombustible, entre las que cabe destacar el Kursaal (1999), en San Sebastián, descrito por el autor como “un elemento mediador entre lo natural y lo abstracto”, que se ha convertido en uno de los iconos de la ciudad.

Entre sus proyectos internacionales figuran el Museo de Arte Moderno y Arquitectura de Estocolmo (1998), el Hotel y Edificio para Oficinas en la Potsdamer Platz de Berlín (1993-1998), la Catedral de Nuestra Señora de Los Ángeles (EE.UU., 1996), la Biblioteca de la Universidad de Lovaina (Bélgica, 1998) y la ampliación del Museo de Bellas Artes de Houston (2000).

Su última obra, el Museo de la Universidad de Navarra, ha sido construido para alojar dos colecciones: la de María Josefa Huarte, donada al museo para su conservación, con obras de artistas modernos de la talla de Picasso, Kandinsky, Tàpies, Oteiza o Chillida; y el Fondo Fotográfico de la Universidad de Navarra, que recoge la colección de José Ortiz-Echagüe, con14.500 positivos y 170.000 negativos.

La obra, que ocupa 11.000 metros cuadrados, integrada en la ladera del campus universitario, dispone de 12 salas en tres plantas de alrededor de 3.000 metros cuadrados de suelo destinado a la exposición. Cuenta además con un auditorio, aulas y talleres. Moneo ha creado tres bloques utilitarios bien diferenciados para el auditorio, la torre de almacenaje de los fondos y las salas expositivas. Los materiales elegidos han sido el hormigón, el basalto y la madera de roble, todos ellos elementos que destacan por su sobriedad.

Docente incansable, dio una muestra más de su maestría el pasado diciembre, cuando, de la mano de hna y la Escuela Técnica Superior de Arquitectura de la Universidad del País Vasco, dio una conferencia sobre su obra y la búsqueda de la identidad propia de la arquitectura. El acto fue seguido por más de 400 personas, alumnos y profesores.



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