Las casas en el árbol ya no son solo un deseo

Todos los niños quieren una casa en el árbol. Incluso los que viven en un piso en el centro de la ciudad. Las películas infantiles venidas del otro lado del Atlántico llevan décadas llenando nuestras mentes de idílicas cabañas de madera en lo alto del árbol más grande del jardín, en las que pasar todas las horas del verano con los amigos y un perro. Hay valientes que han llevado este sueño infantil más allá y han construido verdaderas maravillas en las alturas. Y aquí viene lo mejor, en algunas te puedes quedar a dormir o comer.

Free Spirit Spheres (Vancouver Island, Canadá)

Eve, Eryn y Melody son los nombres de las tres esferas disponibles para alquiler en los bosques de Vancouver. Colgadas de los árboles con cuerdas, las tres habitaciones con forma de cáscara de nuez están fabricadas en madera y fibra de vidrio, para que encajen armoniosamente en el entorno, hasta el punto de que el viento las mece cuando sopla, cambiando así el punto de gravedad. Cada una de ellas está construida en un material diferente, cedro, pícea de Sitka y plástico reforzado con vidrio. Desde 94 euros (y el billete a Canadá, claro) puedes pasar una noche como Tarzán en plan chic.

Lantern House (Santa Mónica, Estados Unidos)

Esta eco-casa suspendida en medio de tres eucaliptos está construida por Roderick Romero, especialista en este tipo de viviendas. A él acuden estrellas como Sting o Val Kilmer para cumplir su capricho y montarse una segunda residencia en la finca de turno. La Lantern House está fabricada en un 99% con materiales reciclados, de hecho, los vidrios proceden de materiales recuperados de un estudio fotográfico.

Mirror Cube (Harads, Suecia)

A 60 km del Círculo Polar Ártico se sitúa TreeHotel, un alojamiento rural en las copas de los árboles donde uno de sus refugios más simbólicos es este cubo, camuflado en medio de la vegetación gracias a los espejos que recubren todo su exterior. La habitación, de 4 metros de lado, está construida en aluminio y su interior en madera. Desde dentro, las cuatro ventanas (imperceptibles desde el exterior) permiten una panorámica de 360 grados del bosque. Como curiosidad, para evitar que los pájaros choquen contra la casa, el cristal está recubierto de una película infrarroja solo visible por ellos.

The Bird’s Nest (Harads, Suecia)

Otra de las maravillas que se pueden encontrar en el TreeHotel, en Suecia. La habitación es, como su nombre indica, un nido de pájaro. Al menos en su exterior. Dentro es una estancia moderna, acogedora, desde la que poder observar toda la naturaleza que rodea al visitante. La estructura cilíndrica está revestida de ramas caídas, emulando la manera en la que los pájaros hacen sus propios nidos, camuflándose así entre la naturaleza.

Yellow Treehouse (Auckland, Nueva Zelanda)

Este restaurante fue diseñado por los arquitectos Peter Eising y Lucy Gauntlett de Pacific Environments Architects y construido entre las ramas de una secuoya de 1,7 metros de diámetro, como parte de una campaña publicitaria de Páginas Amarillas. La construcción tiene forma de crisálida abierta y está realizada en madera de secuoya (de árboles caídos, con lo que es ecofriendly). Su revestimiento de listones separados permite una visión de 360 grados del bosque.