ENTREVISTA A MARÍA LANGARITA Y VÍCTOR NAVARRO

“Mantener activo nuestro patrimonio, físico o intangible, es parte de la necesaria conservación y revisión de la cultura que custodiamos, es parte de las acciones que nos describen como sociedad.”

  • El arquitecto construye el escenario de nuestras vidas, ¿cómo se abarca esa responsabilidad?

    En arquitectura existe una doble responsabilidad. Por un lado, una responsabilidad que es la que todos entendemos como un compromiso profesional por la seguridad, la accesibilidad o la sostenibilidad. Pero por otro lado hay un área de acción del arquitecto, en la que colabora con otros muchos, para que las intervenciones amplifiquen esos objetivos. Una arquitectura más segura, más comprometida, más divertida, más confortable, más consciente, más inclusiva, o más compleja. La podríamos llamar una “responsabilidad positiva” y, aunque no queda regulada por ningún código o reglamento, es la más importante. El arquitecto es un agente encargado de manejar e instrumentalizar el archivo de la cultura de la arquitectura al servicio de la acción del resto de los agentes y de incorporar las diversas lecturas, puntos de vista, sensibilidades presentes y futuras en el análisis previo a la intervención.

  • ¿Debemos rehabilitar nuestro patrimonio antes de poner en marcha nuevos proyectos?

    Debemos mantener activo nuestro patrimonio y al mismo tiempo poner en marcha nuevos proyectos que eventualmente podrán convertirse en patrimonio. Mantener activo nuestro patrimonio, físico o intangible, es parte de la necesaria conservación y revisión de la cultura que custodiamos, es parte de las acciones que nos describen como sociedad. Cualquier intervención es siempre un proyecto nuevo. Tampoco son acciones independientes o que hayan de conservar una relación lineal temporal, no va una antes que la otra ni tampoco tiene que ser una o la otra. La principal característica del patrimonio es que al estar significado de forma colectiva, al transportar afectos de un parte de la sociedad, es conservado por esta y al mismo tiempo es conservada la energía que contiene.

  • Se está tendiendo a una arquitectura más consciente y no dejamos de hablar de ‘sostenibilidad’, ¿qué es (o qué debería ser) la sostenibilidad en arquitectura?

    La arquitectura, al contrario que otras disciplinas y áreas de conocimiento que trabajan en el presente, trabaja dentro de un ámbito temporal enorme: sus acciones han de estar consideradas y evaluadas en el largo plazo. Uno de los imperativos contemporáneos de la arquitectura es que una de sus labores es dar servicio a las necesidades de los usuarios. Pero entre estos usuarios están tanto los presentes en ese lugar como los distantes o indiferentes, los que no están aquí e incluso los que no han nacido todavía. La inclusión en las consideraciones del proyecto de lo que observamos con esta visión panorámica y temporal, es para nosotros la sostenibilidad. Por eso no se puede limitar a hacer un uso más “económico” de la energía, sino gestionar los afectos, la memoria, los procesos de producción, incorporar el cambio, dar espacio a la creatividad futura, etc.

  • ¿En qué os inspiráis a la hora de abordar un proyecto?

    No creemos tanto en la inspiración como en la gestión de un nutrido archivo personal. Cuando un comienzo se hace visible -cuando se lanza un concurso, cuando se recibe un encargo, cuando aparece una posibilidad de acción- en realidad, el proceso de proyecto debe haber empezado muchos años antes. El coleccionismo activo de referencias, la revisión crítica constante de las certezas, la consciente acumulación de experiencias, son labores muy importantes dentro de los procesos de proyecto. Para nosotros, hacer un proyecto es como preparar una cena para un grupo de personas, amigos, conocidos o no, que aparecen de repente en casa, sin avisar. Parte del éxito pasa por tener una despensa interesante, actualizada, y sorprendente con la que trabajar buscando posibilidades nuevas. Nosotros viajamos por el mundo coleccionado sucesos, materiales, ideas sin un objetivo concreto. Algo de todo eso será utilizado en una intervención futura. Muchas serán utilizadas, muchas nunca tendrán ninguna aplicación y acabará siendo desechado, otras en cambio nunca perderán su vigencia. ¡La despensa tiene que estar bien surtida y en buen estado!

  • ¿El cliente siempre tiene la razón?

    El cliente tiene motivos, necesidades, lecturas, prejuicios, limitaciones, deseos… igual que el arquitecto. El arquitecto debe al menos gestionar, además, el archivo de la cultura de arquitectura. Allí se acumulan experiencias anteriores que pueden traerse a la mesa de trabajo, se almacenan herramientas de análisis y evaluación prospectiva con las que aumentar el grado de diversidad y posibilidades.
    Gran parte del tejido construido durante la última burbuja inmobiliaria, la urbanización masiva de la costa, la devaluación de espacios naturales, etc., algo que ahora consideramos aberrante, vergonzoso, inapropiado, no es otra cosa que la ejecución en exclusiva de los deseos de lo que consideró el cliente o promotor. Pero, como hemos dicho más arriba, la definición de cliente de arquitectura debe incluir al interlocutor directo y también a los que no están presentes y a los que están por venir.

  • Un consejo para los arquitectos que se enfrentan por primera vez al mercado laboral.

    Haz ejercicio, come bien, lee mucho, hazte experto en muchas cosas.