Este mes entrevistamos a adamo-faiden…

“Un buen diseño arquitectónico es aquel que sin intervenir materialmente en el entorno es capaz de re-describirlo, de cambiar nuestra percepción sobre aquello que ya conocíamos”

Agustín Rojas/Plot

  • Abandonaron Argentina para estudiar y trabajar en Europa y, posteriormente, volvieron a su país, ¿cuáles son las mayores diferencias que han encontrado al trabajar en países tan distintos?

    El hecho de haber pasado casi tres años en Europa realizando nuestros cursos de doctorado nos permitió redescubrir nuestra propia ciudad. Entendimos que Buenos Aires podía servirnos de laboratorio para ensayar nuevos modos de habitar. Aprendimos que, a diferencia de Europa, América no estaba construida. Descubrimos que su juventud, asociada a cierta falta de regulación, nos podría dar un buen margen para poner a prueba algunas preguntas.

  • ¿Qué es lo que les hace diferentes a otros arquitectos? ¿Cuál creen que es la clave de su éxito?

    Los edificios deben tener vida, espacios para ser vividos, Lo que quiero decir es que lo importante no es como se ve la arquitectura, sino cómo es habitada. Sin embargo, el diseño arquitectónico no debe estar basado en una visión estrictamente funcionalista dando espacio al valor plástico y conceptual. También debe evocar conceptos de naturaleza simbólica eliminados del pensamiento racional de la modernidad.

  • ¿En qué tipo de proyecto le gustaría embarcarse en estos momentos?

    No nos sentimos diferentes, de hecho, en realidad nos sentimos parte de una comunidad científica que cuenta con miles de años de historia. La entendemos como un catálogo infinito de experiencia, con el que intentamos establecer cierto tipo de diálogo que nos permite darle sentido a nuestros esfuerzos.

    Creemos que solo podremos señalar nuevos caminos si somos capaces de construir nuevos vínculos con una tradición que, lejos de ser un lastre que nos impide diferenciarnos del resto, se transforma en un instrumento emancipador, en aquello que nos permite entender la experiencia ajena como un amplificador de nuestra libertad individual.

  • ¿Qué ha supuesto para ustedes convertirse en arquitectos de referencia y ganar galardones como la medalla de oro en la XII Bienal Internacional de Arquitectura de Buenos Aires?

    Nos permitió imaginar que nuestra experiencia puede resultar útil para los demás y que lentamente podemos aportar algo a cambio de todo el conocimiento que hemos extraído de otros profesionales…

  • ¿Por qué creen que es tan importante crear un espacio que esté en sintonía con el entorno?

    Nos interesa trabajar con esta idea porque nos permite amplificar el ámbito del proyecto, desbordar los límites de la parcela y proyectar simultáneamente cada edificio y la idea de contexto que pretende instalar. Y, además, podemos licuar el tiempo y quitarle peso al orden cronológico de las cosas en el mismo momento que las incluimos en el proyecto.

  • ¿Qué es para ustedes un buen diseño arquitectónico?

    Creemos que un buen diseño arquitectónico es aquel que sin intervenir materialmente en el entorno es capaz de re-describirlo, de cambiar nuestra percepción sobre aquello que supuestamente ya conocíamos.

  • ¿Cómo encuentran el punto de fricción entre sus gustos personales y los intereses de sus clientes?

    A principios de los años 90 el estudio madrileño Ábalos & Herreros comenzó a apoyarse en el trabajo de Richard Rorty, un exponente del nuevo pragmatismo norteamericano. Ellos tomaban una frase de ’Ironía, Contingencia y Solidaridad‘ (su libro más importante) para re-posicionar el trabajo del arquitecto ’entre las obsesiones privadas y las necesidades públicas’.

    Nos sentimos muy afines a esta idea porque nos permite pensar que podemos llevar adelante una agenda o mantener una investigación en curso al mismo tiempo que mantenemos nuestra vocación de servicio.

  • ¿Qué consejo le darían a los jóvenes estudiantes de arquitectura?

    Que se pregunten qué tipo de arquitecto quieren ser, que se entiendan a sí mismos como un proyecto a largo plazo. Tal vez esa sea la manera disfrutar el paso del tiempo, o de darle algún sentido.