Emprender solo o en compañía, ¿qué te conviene más?

Has terminado tu carrera de Arquitectura y tienes claro que quieres trabajar por cuenta propia, pero dudas si hacerlo solo o en compañía. ¿Qué te conviene más? ¿Cómo hacerlo todo para no tener problemas? Desde hna, la Mutualidad de los Arquitectos, queremos que conozcas todos los trámites a realizar a la hora de iniciar tu vida profesional, porque solo con la información adecuada podrás tomar la mejor decisión para tu futuro.

Básicamente existen dos posibilidades para trabajar por cuenta propia. Puedes elegir ser un empresario individual o formar parte de una sociedad mercantil. Lógicamente no hay una opción más correcta que otra, sino una forma que, una vez sopesado, se adaptará más a tu situación personal o a tus preferencias profesionales. ¿Cuáles son esos elementos clave?

Empresario individual autónomo

¿Qué es?

El Centro de Información y Red de Creación de Empresas (Circe) lo define como “una persona física que realiza de forma habitual, personal, directa, por cuenta propia y fuera del ámbito de dirección y organización de otra persona, una actividad económica o profesional a título lucrativo, dé o no ocupación a trabajadores por cuenta ajena”.

¿Cuáles son sus características?

La propia definición ya ofrece la que quizás es la característica más importante. Si te das de alta en el régimen de autónomos como empresario individual autónomo tendrás el control total de tu empresa y dirigirás su gestión. Tú decidirás para quién trabajas, desde dónde realizarás el trabajo (alquiler o compra de un local, desde tu casa, en un coworking, etc) y si necesitas personal o no para hacerlo. Suele ser la figura elegida por personas freelance que ofrecen sus servicios a otras empresas o pymes de reducido tamaño con pocos o ningún empleado.

Para que te hagas una idea, en España 6 de cada 10 autónomos eligen esta fórmula, según datos de la Federación de Autónomos de España (ATA).

¿Qué ventajas tiene?

  • Los trámites para comenzar a ejercer la actividad son mucho más sencillos. De hecho, es la forma que menos gestiones necesita ya que te ahorrarás tener que formalizar la adquisición de la personalidad jurídica. No olvides que, a la hora de trabajar como autónomo, los arquitectos cuentan con una mutualidad propia a través de la que pueden cotizar como alternativa al sistema público. De hecho, la cuota es al menos un 20% más económica que la mínima de autónomos de la Seguridad Social.
  • Por otra parte, los inicios son efectivamente menos costosos ya que no hace falta que comiences el negocio con un capital social mínimo ni que gastes dinero para que un notario certifique la constitución de ninguna sociedad. Tampoco tendrás que pagar el Impuesto de Actividades Económicas.

¿Qué inconvenientes tiene?

  • El principal es que, al no haber una división entre persona física y jurídica, el empresario individual responde a cualquier deuda contraída por su empresa con todo su patrimonio, sea mercantil o civil, es decir, tendrás una responsabilidad ilimitada si tu negocio va mal. Esta responsabilidad se extiende además a los bienes comunes del matrimonio en caso de que el régimen elegido sea gananciales.
  • Todos los gastos e inversiones recaerán también sobre ti.
  • Si tienes un volumen de beneficios importante, puede estar sometido a tipos impositivos de IRPF elevados de hasta el 43%. No olvides que una persona física tributa por tipos crecientes cuanto mayor es su volumen de renta.
  • Puedes tener un acceso más limitado a financiación y ayudas.

Sociedad Mercantil

¿Qué es?

Es una sociedad formada por una o más personas para la realización de actos de carácter económico sujetos a derecho mercantil y con propósito de lucro. Existen dos grandes modelos societarios: sociedad anónima o sociedad limitada.

¿Cuáles son sus características?

Decidas constituirte como una sociedad anónima o como una limitada, lo cierto es que ambas tienen características comunes, sobre todo, en su constitución. En los dos casos, la sociedad tendrá denominación o razón social, además de personalidad jurídica propia independiente de la de cada uno de los asociados.

Tanto si decides fundar una sociedad en solitario –que también se puede- como si te unes a varios socios para crear un negocio, los primeros pasos pasan necesariamente por realizar:

  • Escritura ante notario de constitución de la sociedad. En ella, deben figurar datos como la identificación de los fundadores, las aportaciones realizadas si las hay, los datos de los administradores y, en su caso, de los auditores. Un capítulo importante a incluir son los estatutos o normas internas de la sociedad en las que se regulan cuestiones fundamentales como el domicilio y objeto social de la empresa, su régimen de administración o el de la transmisión de las acciones o participaciones.
  • Establecimiento de juntas generales. Es el órgano de decisión de la sociedad que contempla a todos los socios y que decide por mayoría asuntos como la aprobación de cuentas, modificación de estatutos, ampliación de capital o nombramiento y cese de administradores, entre otros.
  • Establecimiento del órgano de administración. Es el órgano de gestión y de representación de la sociedad. Sus miembros son elegidos por la junta general, no siendo condición indispensable ser socio.

¿Qué ventajas tiene cada una?

Como ya te habrás dado cuenta es totalmente viable constituir una sociedad mercantil unipersonal. Las ventajas vendrán dadas por el modelo societario que se escoja, pero a grandes rasgos te podemos señalar las siguientes:

  • En ambos casos, podrás crear una sociedad sin estar obligado a contar con socios.
  • En ambos casos, solo responderás de las deudas sociales hasta el límite de lo que hayas aportado a la sociedad. En ese sentido, tu patrimonio personal quedará a salvo.
  • En el caso de la sociedad limitada el mínimo de aportación para su creación es de 3.000 euros, lejos de los 60.000 euros que hace falta para fundar una sociedad anónima.
  • En ambos casos, si son sociedades de reducida dimensión pueden tributar a tipos reducidos de hasta el 25%.

¿Qué desventajas tiene cada una?

  • En ambos casos los costes de tramitación, tanto en tiempo como en dinero, son mayores. En ese sentido, no podrás iniciar tu actividad sin desembolsar algo de tu bolsillo. Al menos de inicio, serán fijos la aportación a la sociedad y los gastos de notaría para su constitución.
  • En ambos casos, harás frente a más obligaciones mercantiles y, según tus dimensiones, podrás ser objeto de auditorías. Con obligaciones mercantiles nos referimos a que, por ejemplo, deberás contar obligatoriamente con un libro de inventario y cuentas anuales, un libro diario, un libro de actas, un libro de registro de socios y un libro de registro de contratos si se trata de una Sociedad Limitada Unipersonal. Todos ellos tienen que ser legalizados ante el Registro Mercantil del domicilio de la sociedad. También ante este organismo deberás proceder al depósito y aprobación de cuentas anuales.
  • En ambos casos, tendrás que sumar a tus obligaciones tributarias personales (IRPF), las empresariales a través del impuesto de sociedades (IAE).
  • En el caso de la sociedad anónima, tendrás que hacer una aportación inicial de 60.000 euros del que el 100% debe estar suscrito en la constitución y desembolsado al menos el 25% del valor nominal de las acciones.
  • En el caso de la sociedad limitada, tendrás que aportar el 100% del capital exigido (3.000 euros) en el momento de la constitución de la sociedad