Cómo desarrollar tu propio proyecto empresarial

El objetivo de cualquier emprendedor es desarrollar su propia idea de negocio y poner en marcha su proyecto. En el caso de un arquitecto, se trata de materializar en proyectos reales sus años de estudio y experiencia durante su periodo universitario. No obstante, conviene que, una vez tomada la decisión de establecerte por tu cuenta o fundar un estudio propio, hagas un análisis DAFO (Debilidades, Amenazas, Fortalezas y Oportunidades) de todos los factores que condicionarán el inicio de tu actividad profesional.

Análisis DAFO

Este estudio pormenorizado debe recoger toda la información disponible sobre los diversos aspectos del mercado al que te quieres dedicar. Entre otros, tendrás que decidir y estudiar a fondo:

  • La naturaleza de tu actividad: construcción, reformas, rehabilitación, diseño, conservación, peritajes, certificaciones, consultoría, etc.
  • La normativa sectorial que afectará a tu trabajo como el código técnico, la ley de edificación, las ordenanzas locales, etc.
  • Tu conocimiento y relación con el sector.
  • Clientes potenciales, sus necesidades y capacidad de pago.
  • Cómo quieres posicionarte en el mercado.
  • Tu competencia.
  • Análisis de precios en el sector.
  • Recursos financieros disponibles.
  • Inversiones necesarias en software, licencias, suministros, etc.
  • Gastos en proveedores.
  • Recursos humanos disponibles y/o necesarios.

Con este análisis DAFO tendrás una perspectiva o foto completa de tu proyecto. Lo que solo era una idea de negocio en tu cabeza va tomando forma real. Además será una base perfecta para la elaboración del Plan de Empresa (Business Plan), un documento en el que explorar y concluir la viabilidad técnica, comercial, económica y financiera de tu iniciativa empresarial.

Plan de empresa

El Business Plan constituye un ejercicio de reflexión que te ayudará a saber dónde estás, dónde quieres llegar y qué te hace falta por el camino o qué estrategias tienes que implementar para alcanzar tus objetivos, así como los riesgos a los que te enfrentas.

Si el documento se elabora con rigor es una perfecta hoja de ruta para planificar el desarrollo de tu proyecto ya que responderás a cuestiones fundamentales como si todavía hay hueco en el mercado para tu idea, si comercialmente generarás clientes que nutran de ingresos las cuentas o si es sostenible financieramente y durante cuánto tiempo. En el caso de los profesionales de la Arquitectura, conviene que evalúes los costes fijos que implican el ejercicio de la actividad y el volumen de negocio que serás capaz de generar con el tiempo para certificar la sostenibilidad del modelo.

Por otra parte, un plan de empresa debe establecer objetivos a corto, medio y largo plazo de tipo cuantitativo y cualitativo y la manera de poder medirlos. De nada te servirá establecer metas si no aciertas a medir su ejecución. A su vez, debe incluir las estrategias y acciones que permitirán lograr dichos objetivos desde las distintas áreas de la empresa:

  • Recursos humanos: colaboradores y empleados.
  • Comerciales: estrategias de captación de clientes.
  • Financieros: obtención de fuentes de financiación.
  • Técnicos: inversiones necesarias.

Una de las principales características que debe tener todo plan de empresa es su objetividad, concreción y sencillez. La razón es sencilla y es que puede convertirse en nuestra carta de presentación a terceros (colaboradores, bancos, organismos públicos, inversores, etc) en una posible ronda o reunión para conseguir financiación. En ese sentido, para facilitar su comprensión, es aconsejable que contenga, por un lado, una síntesis de las principales ideas en forma de resumen ejecutivo (Executive Summary) y, por otro, anexos que ayuden a complementar y profundizar en la información expuesta en el cuerpo del informe.

Un posible guión del Executive Summary podría ser:

  • Introducción.
  • Servicios que vas a ofrecer: tasaciones, certificaciones energéticas, construcción de viviendas unifamiliares, concursos, etc.
  • Plan Comercial: a quién se van a ofrecer y cómo.
  • Acciones comerciales y de marketing.
  • Recursos Humanos u Organización: colaboradores necesarios para dar cumplimiento al plan y a la prestación de servicios.
  • Inversiones necesarias: despacho, local, equipos, programas.
  • Plan económico-financiero: recursos disponibles, costes fijos y variables, proyección económica a un plazo concreto y ver sostenibilidad del modelo empresarial planteado.
  • Análisis jurídico.
  • Anexos.

Una vez elaborado el plan de empresa, y si las conclusiones apuntan a la viabilidad del proyecto, puedes entrar de lleno en el capítulo de la normativa laboral, fiscal o sectorial de aplicación. Este es un aspecto que debes conocer bien para evitar problemas y contingencias en el futuro, así como para saber en muchas ocasiones qué opción te interesa más. Al margen del cumplimiento de la legislación vigente, un buen conocimiento normativo te puede ahorrar mucho dinero y ayudarte notablemente a la toma de decisiones más eficientes.

¿Qué trámites debes realizar para empezar a ejercer como profesional autónomo?

  • Elige la forma jurídica: empresario individual o sociedad.
  • Date de alta en el censo de la actividad y en el Impuesto de Actividades Económicas (IAE), en su caso, en la delegación provincial de la Agencia Tributaria (AEAT).
  • Asegúrate en materia de Responsabilidad Civil, seguro de estudio y otros.
  • Date de alta en el sistema de previsión hna o en el RETA (Régimen Especial de Trabajadores Autónomos).
  • Si tienes trabajadores a cargo, tendrás que proceder a su afiliación y formalización de sus contratos de trabajo en la Mutualidad de Previsión Social alternativa o en la Seguridad Social.
  • Legaliza el libro de visitas en la Inspección Provincial de Trabajo y de Seguridad Social.
  • Comunicación de la apertura del centro de trabajo. Debe hacerse con carácter previo o dentro de los treinta días siguientes a la apertura del mismo y ante la autoridad laboral designada por la comunidad autónoma (consejería de empleo, área de Trabajo u organismo similar) donde esté ubicado.
  • Asesórate en materia fiscal para cumplir puntualmente con tus obligaciones como pago de IRPF, Impuesto de Sociedades, Impuesto de Actividades Económicas, liquidaciones trimestrales de IVA o declaración anual de operaciones con terceros, entre otros.