Arquitectos que diseñan muebles

No todos los profesionales de la Arquitectura diseñan y levantan edificios. O al menos, no es lo único que hacen a lo largo de su vida profesional. El diseño de muebles es otra de las posibles ocupaciones y salidas tanto para estudiantes como para arquitectos que se planteen un nuevo rumbo en su carrera.

De hecho, muchos de los muebles que hoy en día vemos a la venta en grandes superficies o tiendas especializadas en decoración son modelos que se inspiran, reinterpretan o directamente copian creaciones que en su día fueron pensadas y plasmadas por arquitectos. Muchos de los grandes nombres de la Arquitectura han sido también grandes diseñadores de muebles quizás porque es la mejor manera de que un espacio responda en su totalidad, tanto externa como internamente, a la aspiración de su creador.

Uno de los ejemplos más geniales es el de Antoni Gaudí. Fue tan prolífico y especial en esto del diseño de mobiliario que tiene su propia corriente. Es casi imposible no reconocer un mueble gaudiniano ya que forman parte de la concepción integral de la arquitectura que tenía el autor catalán. Sillas, sillones, taburetes, espejos, herrajes y un largo etcétera de elementos diseñados especialmente para edificios de corte modernista tan singulares como la Casa Batlló o la Casa Calvet.

Decía Mies van der Rohe que “es casi más fácil construir un rascacielos que una silla” porque una silla “tiene que ser ligera, tiene que ser fuerte, tiene que ser cómoda”. Desde luego el arquitecto se empleó a fondo ya que diseñó, allá por 1928 y en colaboración con Lilly Reich, uno de los modelos más clásicos e imitados, la silla Barcelona. Más que parte del mobiliario, eran la pieza central que daba sentido al pabellón alemán en la Exposición de Barcelona de 1929, un edificio moderno de flujo espacial libre, construido en vidrio, acero y mármol, también obra de Mies. Como curiosidad, originariamente fueron concebidas para que los reyes de España se sentasen durante su visita a la muestra.

Ese mismo año era también presentada la archifamosa y rompedora chaise longue de Le Corbusier, Pierre Jeanneret y Charlotte Perriand. Bautizada por él mismo como la ‘máquina del reposo’, este mueble era un prototipo y estaba concebido para brillar en la Villa Church, una casa construida por el arquitecto francés entre 1927 y 1929 y que, por desgracia, fue derruida posteriormente. No es casual que Le Corbusier llamase máquina del reposo a esta silla ya que para él la vivienda era ‘la máquina para vivir’. Al igual que sus muebles, depurados y de líneas limpias y sencillas, su arquitectura se basaba en la funcionalidad y practicidad.

Arquitectos más contemporáneos como Frank Ghery, Norman Foster o Zaha Hadid, entre otros, han hecho también sus incursiones en el diseño industrial. Al igual que los edificios, el mobiliario debe intentar dar respuesta a una necesidad latente de las personas que los habitan.

Por ejemplo, la mesa Nomos diseñada por Foster es el germen de una carencia propia. En 1981 trasladó su estudio a un espacio más amplio, pero se dio cuenta de no había mesas polivalentes en el mercado que sirviesen para celebrar reuniones, dibujar o exponer. Su propuesta, que vio la luz en 1987, es un kit combinable que se adapta al entorno laboral.

El punto de partida es una base, a la que se añaden patas, pies, soportes, superficies de trabajo y superestructuras, mientras que el cableado transcurre por el interior de un conducto en forma de vértebra. Con sus característicos pies separados, el escritorio evoca un módulo de alunizaje o un saltamontes. El sistema permite además agregar estantes, espacios de almacenamiento, pantallas, iluminación, etc.