Iwan Baan, un fotógrafo de Arquitectura contracorriente

Afirma que no tiene ninguna formación sobre arquitectura y que le interesa bastante más los alrededores que un edificio o quién y cómo se usa que la construcción en sí misma. A pesar de ello, Iwan Baan está considerado uno de los fotógrafos de arquitectura más influyente de los últimos años. En 2010 recibió el Premio Julius Shulman, que concede cada año la Universidad californiana de Woodbury, dueña del archivo del célebre fotógrafo americano que da nombre al galardón.

No obstante, a él le gusta definirse como un fotógrafo documental que trata de contar historias de personas en las que la arquitectura funciona como paisaje, telón de fondo o contexto. Su objetivo no es tanto buscar la luz perfecta y realizar un tiro limpio de un edificio vacío que ensalce el trabajo del arquitecto, sino más bien contar cómo ese edificio se relaciona con su entorno. “Encuentro realmente fascinante lo que pasa cuando los arquitectos y diseñadores se van y es la gente la que se adueña de los lugares”, afirma el fotógrafo holandés.

En esa dualidad de pensamiento y principios pueden entenderse sus trabajos de encargo para grandes estudios como Herzog & De Meuron o Zaha Hadid y sus viajes por todo el mundo para capturar lo que él llama “arquitectura informal” o, lo que es lo mismo, cómo se las ingenia la gente para procurarse un cobijo, una escuela o un negocio en lugares donde la arquitectura formal y con mayúsculas o no llega, o ha llegado… y se ha ido.

La ciudad india de Chandigarh es un ejemplo de gran proyecto urbano cuyo sorprendente uso actual ha sido documentado por Baan. Realizado por el maestro de la arquitectura moderna Le Corbusier entre 1951 y 1965, fue considerado en su momento una iniciativa urbanística única en el país. 60 años después, las imágenes del fotógrafo dejan claro que el sueño de albergar una ciudad jardín para no más de 150.000 personas queda más bien lejos. Actualmente viven más de un millón. Es sintomática la estampa de dos hombres lavándose en el pabellón de reuniones.

Otro de los trabajos más conocidos de Baan fue el reportaje fotográfico de Torre David, un rascacielos en el centro de Caracas (Venezuela) construido en los años 90 por Enrique Gómez Arquitectos Asociados y Brewer Ingenieros S.C como sede del Banco Metropolitano y el Grupo Financiero Confinanzas. El imponente edificio, de 45 plantas y 190 metros de altura, quedó inacabado y abandonado en 1994. La crisis económica en el país llevó a muchas familias sin recursos a ocupar el edificio. Se calcula que en 2014 había más de 1.000 familias en su interior.

El valor de las instantáneas de Iwan Baan radica en plasmar cómo la vida, a pesar de todo, se abría paso dentro de este esqueleto gigante de paredes desnudas. Sus habitantes, sin conocimientos de arquitectura o diseño, pintaron, plantaron árboles, construyeron canchas de baloncesto y crearon una especie de microeconomía con la que subsistir. El rascacielos inacabado era una especie de ciudad dentro de la ciudad con rudimentarios apartamentos, pequeñas tiendas de comestibles, guardería, barbería, iglesia, gimnasio, parking y servicios de taxi y motocicleta para salvar las 45 plantas.

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Charla TED: Viviendas ingeniosas en lugares inesperados