Conocer Dublín a través de sus puentes

El río Liffey atraviesa Dublín de norte a sur y nos da la oportunidad de conocer su devenir histórico y arquitectónico a través de sus puentes que no dejan de ser un reflejo del resto de la ciudad, una mezcla sin rubor de tradición y modernidad. Si esta Semana Santa vas a ir a pasar unos días a la capital irlandesa, te proponemos una ruta a pie por algunos de los puentes más famosos y también por algunas de las zonas que nos muestran su pasado, presente y futuro.

El más antiguo

Si tienes que empezar el paseo por algún lado, quizás sea bueno comenzarlo cruzando el puente más antiguo de Dublín. Situado en la parte sur de la ciudad, el Liam Mellowes Bridge fue construido por un militar en 1768. Como curiosidad, ha cambiado varias veces de nombre a lo largo de su historia. El que tiene actualmente es de 1942 como homenaje al teniente general del Ejército Republicano Irlandés, Liam Mellows.

El más famoso

El Ha’penny Bridge es, sin duda, el puente más famoso de la ciudad seguramente porque enlaza con la zona más conocida y transitada por los turistas: Temple Bar. Debe su nombre a que en el siglo XIX era el único puente peatonal de Dublín y los que querían cruzarlo debían pagar un peaje de medio penique.

Cruzarlo te llevará a Temple Bar, mundialmente conocido por sus pubs donde podrás degustar una variada oferta de cervezas y disfrutar con música típica irlandesa en directo casi a diario. Aunque el ambiente es bueno, lo cierto es que Dublín está llena de pubs que pueden ofrecerte lo mismo que Temple. Si no te gustan las aglomeraciones o los sitios excesivamente frecuentados por turistas, a poco que investigues te darás cuenta de que tienes muchas opciones de encontrar un buen irish pub en cualquier punto de la ciudad ya que a los dublineses les encanta cantar y bailar cualquier día de la semana acompañados de una Guinnes.

El más moderno

El arquitecto Santiago Calatrava tiene en Dublín dos puentes dedicados a escritores irlandeses. El James Joyce Brigde construido en la parte sur de la ciudad en 2003 y, sobre todo, el Samuel Beckett Bridge. Terminado en 2009 con un coste final de 60 millones de euros, tiene la peculiaridad de abrirse hacia un lado para dejar pasar a los barcos y no hacia arriba como el resto de puentes de estas características.

Esta obra, con su impresionante forma de arpa e iluminación nocturna, es un aperitivo de la nueva área de expansión económica de la ciudad. Buena parte de los ejemplos de arquitectura más rompedora y contemporánea como el Grand Canal Theatre, el Convention Centre Dublin o el Waterways Ireland Visitor Centre están en la parte norte de la ciudad o también conocida como Docklands. Empresas tecnológicas como Twitter, Facebook o Google tienen en esta zona en alza su sede irlandesa.

El más decorado

Te recomendamos visitar el Grattam Bridge para que eches un vistazo a su profusa decoración con caballos verdes y farolas de hierro fundido. Además, te dejará muy cerca de la parte más antigua de la ciudad. Podrás adentrarte en el barrio vikingo donde se conservan parte de las viejas murallas (1275) o la Christ Church Catedral (1036). A pocos metros caminando, también se encuentra el Castillo de Dublín (1204) o la Catedral de San Patricio (1192).

El más truculento

Oficialmente se llama Rory O’More Bridge. Extraoficialmente fue conocido durante mucho tiempo como Bloody Bridge (puente sangriento) por una serie de muertes violentas que se dieron entre balseros que querían destruirlo. La verdad es que el original fue construido en humilde madera en 1670. El actual llamativo hierro fundido en azul es de 1861. Más allá de su historia, este puente te permitirá llegar rápidamente a Guinness Storehouse, una de las atracciones turísticas más visitadas de Dublín.

La marca de cerveza es uno de los motores económicos del país y desde el año 2000 su fábrica en Saint James's Gate está abierta al público para todo aquel que quiera conocer algo más del universo Guinness. A lo largo de siete plantas podrás ver cómo se fabrica la famosa cerveza, conocer la historia de su fundador Arthur Guinness, visionar sus campañas de publicidad más conocidas o incluso intentar aprender cómo se tira una pinta. La guinda de la visita es, sin duda, subir al Gravity Bar a bebértela. Disfrutarás de una vista panorámica de la ciudad difícil de igualar.

El más transitado

Te va a ser casi imposible no atravesarlo porque conecta la vía principal de Dublín. Seguramente O’Connell Bridge y O’Connell Street sean las dos zonas más transitadas tanto por los dublineses como por los turistas. En esta arteria se encuentran algunos de los ejemplos de arquitectura más clásica de la ciudad como el Trinity College, la universidad más antigua de Irlanda fundada en el siglo XVI, la Cámara de los Lores (1729) o la Oficina General de Correos (1818).