¿Quieres saber cómo es una ecoaldea? Visita Matavenero, en León

Matavenero es una aldea leonesa a la que aquella expresión de “alejada del mundanal ruido” le viene como anillo al dedo. Abandonada primero por sus habitantes en los años 60 en busca de un futuro más boyante en la ciudad y devorada después por el fuego, no fue hasta casi entrada la década de los 90 del siglo XX cuando un grupo de personas decidió reconstruir prácticamente piedra a piedra este pequeño pueblo.

Hoy en día es una reserva autosuficiente, ecológica, comunal y sostenible que se alza humilde, como si hubiese pedido permiso a esa Naturaleza que casi se la tragó hasta convertirla en un zarzal e hizo que muchos la conociesen como ‘La tierra perdida’. Este año se cumplen precisamente 30 años desde que en 1987 el movimiento Arco Iris pensase en Matavenero como el emplazamiento ideal para levantar una ecoaldea.

Los tipis y tiendas de campaña de sus inicios han dado paso poco a poco a casas y pequeñas infraestructuras más adecuadas para hacer vida común y, sobre todo, para hacer frente a los duros inviernos a más de 1.000 metros de altitud. Matavenero tiene en cualquier caso una arquitectura variopinta y original en la que entremezclan los estilos, materiales y soluciones constructivas para fusionarse con el entorno sin excesos ni demasiadas estridencias.

Cada construcción tiene una razón de ser, una misión y un uso. Ni más ni menos que lo absolutamente necesario para vivir respetando todo lo que les rodea. Así, además de las viviendas y las huertas salpicadas aquí y allá, actualmente tienen una escuela-casa infantil para los menores que residen en el pueblo, una cocina-comedor, una panadería con horno de leña, una tienda, un pequeño bar, un centro común destinado a reuniones y asambleas, la yurta de artesanía y, por último, un dome multicolor donde realizan encuentros y actividades culturales.

Lo que no esperes encontrar en Matavenero es un hotel o casa rural. Al menos no a la manera tradicional. De hecho, no tienen alumbrado eléctrico en las calles ni usan aparatos con motor de explosión como coches, motos, motosierras, etc. Si quieres conocer el pueblo de cerca, serás bienvenido y podrás elegir entre alojarte en la cocina común -dispone de unas cuantas literas con colchones, una cocina de leña, un fregadero, utensilios de cocina y una mesa y bancos donde comer- o la zona de acampada libre acondicionada con un baño de compostaje, una ducha y un fregadero y en la que no está permitido el uso de hornillos de camping.

La población de Matavenero ha ido cambiando con los años. Llegó a tener un centenar de residentes fijos, pero en la actualidad viven unas 60 personas. Como curiosidad, si te decides a visitar la aldea y resulta que te engancha su forma de entender la vida, has de saber que deberás conseguir un padrino o madrina entre los habitantes del pueblo que te explique su funcionamiento y, además, pasar un periodo de prueba de un año. Tras este tiempo, y previo consenso de la comunidad, podrás comenzar a edificar tu casa.