¿QUÉ QUIERES SER DE MAYOR?
Arquitecto de interiores

Que la crisis económica se ha cebado con el sector de la construcción es un hecho. Todos sabemos que ser arquitecto y trabajar como tal es cada vez más complicado y muchos optan por emigrar, cambiar de sector o tratar de sobrevivir. No es una cuestión subjetiva, los datos arrojan cifras no muy halagüeñas año tras año. Así, el Ministerio de Educación publicaba recientemente un estudio sobre la empleabilidad de las diferentes titulaciones universitarias, un análisis sobre los últimos cuatro años de vida laboral de los alumnos salidos de la carrera en el curso 2009-2010. Las conclusiones no son buenas, en marzo de 2014 cerca de un 50% de los arquitectos jóvenes estaban en paro.

Posiblemente estos datos no sorprendan a nadie, pero deberían ser una bofetada para darse cuenta de que la realidad tal y como la entendíamos ya no existe y es probable que no vuelva. Es el momento de cambiar. Pero para producir un cambio hay que moverse.

Albert Einstein decía que “si buscas resultados distintos, no hagas siempre lo mismo”, lo que aplicado al caso que nos atañe significa que hay que buscar alternativas a la visión clásica del arquitecto proyectando edificios en un estudio. Y las hay.

En los próximos números os planteamos las diferentes salidas laborales de un arquitecto, con las que poder vivir y descubrir nuevos caminos.

Exploremos todas las facetas del arquitecto. Todos tienen una vena artística y no son pocos los que la han explotado a través del diseño de interiores (Gaudí, por ejemplo), fijando su atención no en el exterior del edificio, sino en el interior del mismo.

Aunque ha sido considerada como una rama marginal dentro de la arquitectura, en los últimos años la necesidad de muchos negocios por distinguirse del resto, no solo por la calidad de su producto o servicio, sino por presentarlo en un entorno agradable y trabajado, ha hecho que la figura del arquitecto interiorista tome relevancia. Así lo demuestran premios como el Restaurant & Bar Design Awards, que reconocen a los mejores diseños de locales de hostelería a nivel internacional. Pero este campo no se limita al ámbito público, los particulares requieren cada vez más a alguien que les cree los espacios de su residencia, buscando lo exclusivo frente a la democratización del diseño y la moda.

El principal objetivo de la arquitectura de interiores es hacer de la ocupación del espacio una experiencia agradable y para esto la visión del arquitecto es fundamental. Sin embargo, en un sector de tanta competitividad como es la arquitectura en general y la arquitectura de interiores en particular hay que saber diferenciarse. El arquitecto cuenta con una ventaja frente a otros profesionales del sector y es que puede acometer reformas más completas, cambios en la estructura, en las dimensiones, en las instalaciones… y hacerlo de una manera completamente segura sin llamar a terceros, lo que incrementaría el precio final del proyecto.

Como se puede ver, la formación recibida en la carrera es de un gran valor y puede resultar ventajosa en ciertos aspectos, ya que los conocimientos técnicos son muy amplios.Pero hay otros conocimientos que deben ser trabajados, como son los referentes al color, la iluminación, mobiliario, etc. Para esto es recomendable complementar las habilidades propias del arquitecto con otras más específicas mediante un máster o la experiencia laboral.

Hoy son muchas las universidades y escuelas (públicas y privadas) que ofrecen cursos y masters de interiorismo, por lo que lo más adecuado es buscar el que más se adecúe a las circunstancias de cada uno.