MARTA PARRA Y ANGELA MÜLLER (ARQUITECTURA DE MATERNIDADES)

“La arquitectura, como muchas otras disciplinas o áreas de conocimiento, tiene una responsabilidad social y ética fundamental.”

Ambas iniciaron su trayectoria en estudios, pero en 2007 ponen en marcha ‘Arquitectura de Maternidades’, un proyecto a través del que modifican los espacios sanitarios en los que se produce el parto para que este sea más respetuoso con la mujer, sus necesidades y las del bebé, sin restar la seguridad médica necesaria. Hablamos con ellas de su proyecto y del papel de la arquitectura en la sociedad.

  • Comenzaron sus carreras profesionales dentro de los márgenes clásicos del arquitecto, en un estudio, pero optan por salir de esa zona de confort y emprender el proyecto ‘Arquitectura de Maternidades’. Como arquitectas, ¿por qué deciden embarcarse en este proyecto?

    Es a partir de nuestras experiencias personales en los partos de nuestros hijos cuando descubrimos la necesidad de cambio en la atención al parto y nacimiento.

    Al ir conociendo y comprendiendo más del proceso natural del parto y sus necesidades, fuimos atando cabos y comprendiendo la importancia de espacios que protejan la intimidad de la madre y le proporcionen seguridad.

    Debido a nuestro activismo en una asociación para la defensa de la mejora de la atención al parto comenzamos a colaborar con el Ministerio de Sanidad en la elaboración de la Estrategia de Atención al Parto Normal. El Ministerio nos encargó un informe-documento como parte de la Estrategia, en la que planteábamos mejoras en relación a los espacios e infraestructuras de las áreas involucradas en los procesos de maternidad.

    Como arquitectas, el siguiente paso natural fue tratar de aportar, desde nuestros conocimientos y experiencia profesional, ideas y cambios para mejorar espacialmente esa intimidad y seguridad que las mujeres necesitan en los partos.

  • ¿Qué importancia tiene la arquitectura en este tipo de espacios?

    La arquitectura conforma los ambientes en los que suceden los actos de nuestra vida. Es decir, incide, para bien o para mal, en cómo vivimos las situaciones. En el interior de un hospital, concretamente en una habitación de parto, la arquitectura puede crear un espacio de intimidad y privacidad para la parturienta y por tanto proporcionarle más tranquilidad. La arquitectura puede ayudar también a integrar a madres y padres como cuidadores dentro de una UCI neonatal, al proporcionarles el espacio que necesiten. Hay muchos ejemplos más.

    La arquitectura es un factor fundamental, pero no por si sola convierte una maternidad hospitalaria en ‘moderna’ o ‘respetuosa’. Nosotras promovemos un cambio integral, con una base de arquitectura adecuada para unos procesos asistenciales basados en la evidencia.

  • En ‘Arquitectura de Maternidades’ ponen sus conocimientos al servicio de las personas y su bienestar, ¿qué responsabilidad debe tener la arquitectura con la sociedad?

    La arquitectura, como muchas otras disciplinas o áreas de conocimiento, tiene una responsabilidad social y ética fundamental. Como arquitectas somos conscientes de que cada proyecto, cada reforma es una intervención que debería tratarse igual que cualquier intervención médica: solo está indicado realizarla si los beneficios superan los riesgos de la misma. Nuestro motor es el de mejorar la vida para las personas que habitan y usan los espacios que creamos. Con respecto a las maternidades, vemos que en estos últimos 10 años choca claramente el nuevo modelo de atención, es decir los nuevos procesos asistenciales, con unos espacios que ya no pueden acompañar este cambio. Estamos convencidas de que la arquitectura tiene que ajustarse a la sociedad, a las nuevas demandas de las mujeres, incluso adelantarse para ser un factor que impulsa y acelera los cambios.

  • ¿Qué puede aportar el arquitecto fuera de las fronteras clásicas del estudio? ¿Cómo emprender nuevos proyectos en esta periferia de la arquitectura?

    La arquitectura está asociada a todos los momentos de la vida de las personas y las comunidades: restringir la arquitectura a unas escasas oportunidades de edificios de viviendas y culturales es mutilarla en su propia esencia de creadora de oportunidades, de generadora de experiencias y vivencias, de su capacidad para incidir en las emociones de lo que nos ocurre en cualquiera de los momentos de nuestra vida.

  • ¿Creen que en las escuelas se abarcan todas las posibilidades que el alumno va a tener al salir de la carrera?

    La Universidad sigue siendo una maquinaria con mucha inercia, que le cuesta redirigir el rumbo al que se dirige. Lo cual es una pena, porque la institución universitaria está, fundamentalmente, habitada por gente joven, con ideas frescas y ganas de mejorar el mundo. Es un reto para las Escuelas saber oler, intuir lo que está pasando fuera, para dotar de herramientas a los estudiantes, y que, una vez hayan acabado, sepan buscar las oportunidades de desarrollar su talento y creatividad. Seguir formando generaciones de arquitectos y arquitectas cuyo deseo profesional es abrir su propio estudio al modo del siglo XX es perpetuar los errores y el distanciamiento de la profesión con la sociedad y coartar las posibilidades de desarrollo de nuestros jóvenes para desarrollarse y desarrollar arquitectura.

  • ¿Qué le dirían a un arquitecto que comienza?

    Que se atreva a soñar, que detecte lo que desde las entrañas le mueve, que se atreva a poner su creatividad y trabajo a disposición de ese sueño o capacidad innata que él o ella hace mejor que nadie.

    La arquitectura nos puede ayudar a conseguir nuestros sueños.