Cinco clásicos imprescindibles que leer en vacaciones

Las bicicletas son para el verano. Algunos libros también. Por su trama, su extensión o la necesidad de hacer una lectura muy seguida para no perderse o reposada para apreciar todos los matices. El caso es que cierta literatura se disfruta más cuando hay tiempo, sin tener que pensar en nada que no sea el libro que se tiene entre las manos. Muchos son clásicos que hemos puesto en una lista que nunca cumplimos. Estos son solo una parte de ese índice interminable.

Las uvas de la ira. John Steinbeck: Profundamente transgresora en su época y no exenta de polémica. Publicada en 1939 (Pullitzer en 1940), describe la emigración forzada de la familia Joad, obligada a abandonar su tierra por la sequía y el desahucio del banco. En el camino a la ‘tierra prometida’ de California, los desposeídos solo encuentran penuria, hambre y humillación, pero nada frena su empeño por conseguir una vida mejor. La historia de los Joad es la historia real de aquellos que se vieron más afectados por la Gran Depresión y la Dust Bowl (la gran sequía que desoló el medio oeste norteamericano), que Steinbeck (Premio Nobel de Literatura en 1962) contó sin paños calientes.

La conjura de los necios. John Kennedy-Toole: Ignatius J. Reilly es el patético y colosal protagonista de esta obra; arrogante, sucio, quisquilloso y asocial; en su treintena, vive a costa de su sufrida madre. En su forzada entrada en el mundo laboral, encontramos a un extraño Quijote con gorro de cazador que va sacando de quicio a todo aquel con quien se topa por Nueva Orleans, emprendiendo una cruzada personal contra el mundo moderno y liberal que descubre al salir de su habitación. La galería de personajes que acompaña al protagonista es tan extravagante como él. El libro es, al fin, un crítico retrato de la sociedad contemporánea y sus miserias. La obra fue rechazada por múltiples editoriales y publicada póstumamente en 1980. Ganó el premio Pulitzer en 1981.

Frankenstein. Mary Shelley: En su título original ‘Frankenstein o el moderno Prometeo’. Publicado en 1818 y enmarcado en la novela gótica, explora temas como la moral científica, la creación y la destrucción de la vida. Es considerado el primer texto de ciencia ficción. La novela desarrolla la correspondencia de Robert Walton a su hermana en su viaje al Polo Norte. En ella le narra su encuentro con Víctor Frankenstein y cómo este consiguió dar vida a una criatura sin nombre a partir de restos humanos. La voz narradora pasa entonces al científico, que relata la creación de ‘el monstruo’ y su posterior abandono por el terror que desata. La criatura, en un inicio inocente, comprende entonces el rechazo y desprecio que genera y desarrolla un fuerte sentimiento de odio hacia su creador y todo su entorno, lo que le convierte en un ser brutal.

Matar a un ruiseñor. Harper Lee: Publicada en 1960, su éxito inmediato la encumbró a lo más alto de la literatura estadounidense. Ganó el premio Pullitzer en 1961. Una niña, Scout Finch, es la protagonista de esta obra, que relata la vida de un pueblo de Alabama durante la Gran Depresión. En él vive con su hermano mayor y su padre, Atticus, abogado, al que le encargan la defensa de un hombre negro acusado de violar a una mujer blanca. La decisión de Atticus Finch de llevar la defensa de la mejor manera posible desata el conflicto en una comunidad dominada por los prejuicios raciales. La injusticia social, el espíritu de lucha y el fin de la inocencia infantil de la protagonista son los temas sobre los que gira este imprescindible.

A sangre fría. Truman Capote: El 15 de noviembre de 1959 los cuatro miembros de la familia Clutter fueron brutalmente asesinados sin una razón aparente. Este hecho revuelve la vida de Holcomb, hasta entonces un tranquilo pueblo de Kansas. Truman Capote, que lee la noticia en Nueva York, se embarca entonces en la investigación del crimen, que le lleva, durante seis años, a realizar cientos de entrevistas a vecinos, policías, amigos de las víctimas y los propios asesinos, que fueron detenidos cinco años después del hecho. Este acercamiento a la intimidad del crimen permite a Capote crear un perfil detalladísimo tanto de las víctimas como de los dos asesinos y su naturaleza. En total, seis mil folios de información que el autor transformó en una novela que le consagraría.