Mara Sánchez Llorens

“Al viajar he descubierto el compromiso de la arquitectura con la sociedad.”

  • Su trayectoria profesional forma parte de un largo viaje con paradas en distintos países, ¿qué le ha aportado esta experiencia en sus proyectos?

    Esta experiencia viajante, que espero no haya terminado todavía, me ha aportado la pasión por mirar el mundo desde múltiples perspectivas. Uno se descubre a sí mismo en la ‘otredad’. Al viajar he descubierto la generosidad de la arquitectura de otros lugares, el silencio de la arquitectura que se niega a ser mercantilizada o la preocupación de tantas otras disciplinas en torno a los problemas que a veces creemos exclusivos de nuestra vocación. He redescubierto el compromiso de la arquitectura con la sociedad.

  • Ha comisariado exposiciones, participa en congresos nacionales e internacionales y continúa ejerciendo, ¿cómo compagina su actividad de investigadora y docente con la de arquitecta y urbanista independiente?

    En estos momentos mi actividad investigadora y docente es protagónica. Me gusta aprender de todos los retos que me ofrecen porque sé que, como arquitecta que soy, puedo ofrecer nuevas perspectivas. Yo he convertido mi trabajo profesional en una oportunidad positiva de reflejar y abrir nuevos caminos para la arquitectura. Para mí todo es proyectar.

  • Su Tesis Doctoral ‘Objetos y Acciones Colectivas de Lina Bo Bardi` fue premiada por la Fundación Caja de Arquitectos y por la VIII Bienal Iberoamericana de Arquitectura y Urbanismo, ¿qué es lo que le trasmitió Lina Bo Bardi para atraer su curiosidad y plasmar sus inquietudes e intenciones en esta obra?

    Yo viví en México en 1996 y 1997. Allí descubrí la importancia de la antropológica. Aquellas nuevas formas de vida, aquella artesanía, aquella manera de entender el mundo me resultó fascinante. Lina Bo Bardi supo enseñarme cómo todo aquello era también una aproximación a la arquitectura y me transmitió su interés por todas las formas del arte y todos los posibles acercamientos al diseño. Ella continuamente construyó y reconstruyó historias humanas y mitologías.

  • ¿Cómo descubrió la arquitectura de Lina Bo Bardi?

    Nadie me habló de ella en la Escuela donde estudié y de manera casual, durante mi estancia en Rosario, Argentina, la encontré. Yo estaba de intercambio interuniversitario en Argentina y me hablaron de su obra. Entonces, tomé un autobús a São Paulo para visitar el Museo de Arte que ella diseñó. Más tarde volví a encontrarla en la exposición ‘Lina Bo, Architteto’ en la Ca'Pesaro, Venecia. Desde aquel momento su trabajo me fascinó tanto que comencé una investigación profunda –que se convirtió en mi Tesis doctoral– sobre su arquitectura y su manera de entender el mundo. Cuando pensaba que era una experta en su trabajo, seguí recorriendo parte de la geografía brasileña para tratar de descifrar los entresijos de su arquitectura.

  • La obra bobardiana es una reivindicación de la acción colectiva a través de los objetos, ¿qué importancia cree que tiene en la arquitectura actual?

    De estudiante participé en el Congreso ’Presente y futuros: Arquitecturas en las ciudades‘. Allí algunos ponentes como Ralph Erskine, Enrique Norten o Charles Correa alertaron de la necesidad de humanizar la arquitectura. Ellos explicaron cómo en algunas geografías los usuarios configuraban sus casas con espacios cerrados al cielo donde dormían y otros, abiertos, donde cocinaban. Yo creo que el mundo hoy sigue necesitando esta humanización. Una perspectiva humanista y holística que abarque todas las escalas, de lo micro a lo macro, de las ideas a los artefactos, de los objetos a los sitios. Creo firmemente que la arquitectura es un compromiso social y cultural que se encuentra entre el servicio colectivo y la poesía.

  • ¿Qué consejo le daría a un joven arquitecto?

    El futuro está en el desarrollo sostenible de las ciudades. España, Europa, el mundo se está transformando y este cambio sólo es posible con la implicación de todos, pues se trata de un deseo colectivo. Siempre he sido fan de las ciudades y es posible ser optimista de cara a las ciudades en nuestro siglo. Creo que este es un siglo para los amantes de las ciudades. Sí. ¡Seamos optimistas!