Entrevista a Joao Mendes Ribeiro

“La arquitectura es una investigación que no termina nunca y cada proyecto forma parte de un todo que se va construyendo como un añadido a la forma inicial”

  • ¿Qué es lo que le llamó la atención para desarrollar su actividad en el ámbito de la escenografía?

    Mi interés por la escenografía surgió por mera casualidad y gracias al director Ricardo Pias, que conocí en 1991 cuando era profesor de proyecto en Viseu. Desde entonces, mi práctica profesional se ha desarrollado entre la arquitectura y la escenografía abogando por la supresión de los límites entre la arquitectura y las artes del espectáculo, observando lo que se articula en la cultura contemporánea. Me interesa trascender en el ámbito más limitado de la arquitectura para trasmitir experiencias de intercambio con otros campos de conocimiento, incluyendo el teatro o la danza. El interés profesional por las artes escénicas proporciona una mayor conciencia del dominio propio de la arquitectura, reinterpretando y cuestionando sus límites. En este intercambio disciplinar, la escenografía es utilizada como experimento arquitectónico, en la búsqueda de nuevas metáforas para actuar.

  • ¿Sacrificaría la estética de un edificio por el funcionamiento de este?

    Los edificios deben tener vida, espacios para ser vividos, Lo que quiero decir es que lo importante no es como se ve la arquitectura, sino cómo es habitada. Sin embargo, el diseño arquitectónico no debe estar basado en una visión estrictamente funcionalista dando espacio al valor plástico y conceptual. También debe evocar conceptos de naturaleza simbólica eliminados del pensamiento racional de la modernidad.

  • ¿En qué tipo de proyecto le gustaría embarcarse en estos momentos?

    Sobre todo me gustaría embarcarme en proyectos que tengan una simplicidad y claridad extrema. Me interesan los edificios silenciosos, casi mudos, que tengan la capacidad de decir mucho, de hacernos pensar. Mirar mucho más allá de lo que es construido y pensar en todo lo que altera el espacio y la percepción que tenemos de él.

  • ¿Qué es lo más importante que ha aprendido de su profesión con la experiencia?

    Que cada proyecto envuelve una investigación propia, unida a un territorio específico. Y que lo más importante, cuando desarrollo un proyecto para un sitio, es transformarlo en un lugar donde el papel de la historia constituye una cuestión de arquitectura. En ese sentido, podemos hablar de la redefinición del lugar, a través del ejercicio del proyecto como método de conservación, al integrar nuevas formas de vida que permiten una continuidad de esa memoria.

  • ¿Es muy diferente la idea que tiene ahora de la arquitectura de la que tenía antes de comenzar sus estudios universitarios?

    Sí, es diferente. La idea que tengo ahora es de que la arquitectura es una investigación que no termina nunca, y que cada proyecto forma parte de un todo que se va construyendo como un añadido a la forma inicial.

  • ¿Qué le recomendaría a un futuro arquitecto o a un estudiante de Arquitectura?

    Me gustaría que la enseñanza de la arquitectura, que hasta hoy ha sido pensada en función de una obra nueva, pasase a considerarse como práctica de la recuperación. Como el crecimiento de la población y el cambio climático, es necesario hacer las ciudades sostenibles, lo que implica moderar la construcción de raíz y dar nuevas funciones a los edificios ya existentes. Para las nuevas generaciones de arquitectos, construir de nuevo no es necesariamente importante. Lo que interesa es tener espacios que nos den un sentimiento de cercanía. Lógicamente, cada generación quiere dejar una marca, pero es posible hacer eso en edificios que ya existen.