Recomendaciones para una conducción 10

Conducción 10, conductores

Antes de realizar un viaje largo, no debes olvidarte de poner a punto tu vehículo -llevándolo a un taller mecánico con la suficiente antelación-, así como de revisar el estado de carreteras y autopistas y preparar la ruta de antemano. El descanso, la atención y una hidratación adecuada son fundamentales para que tus desplazamientos sean seguros y confortables.

Aquí te ofrecemos algunos consejos que conviene recordar a la hora de emprender un viaje por carretera:

Mantener una buena hidratación

Para recorrer largas distancias al volante es imprescindible una buena hidratación, de esta forma se oxigena el cerebro y se mantiene activo el sistema nervioso. Es recomendable llevar una botella de agua o alguna bebida refrescante que te harán la ruta más llevadera, sobre todo en los días de más calor. Aunque los refrescos no son la mejor opción, los de cola con cafeína resultan eficaces para mantenerse alerta en carretera. 

La falta de hidratación y la fatiga incrementan hasta en un 60% la posibilidad de tener un accidente. En verano hay que tener en cuenta que el aire acondicionado puede aumentar el riesgo de una hidratación inadecuada debido a la sequedad y a la baja humedad que se produce en el ambiente. La temperatura del interior debe rondar los 21 grados, tanto en verano como en invierno. Una temperatura superior empañará los cristales y puede provocar somnolencia.

Ropa y calzado cómodo

Usa ropa cómoda y holgada y un calzado ergonómico para poder pisar los pedales con fuerza y precisión. El calzado debe tener una sujeción correcta al pie, sin elementos susceptibles de engancharse en los revestimientos del vehículo. 

También es importante que no sea ni demasiado grande ni demasiado pesado para no pisar dos pedales al mismo tiempo de forma accidental, como podría ocurrir si usamos botas de montaña que, al ser gruesas y rígidas, entorpecen el contacto con los pedales. En verano están totalmente desaconsejadas las chanclas, las sandalias sin sujeción al talón y, por supuesto, los tacones o conducir descalzo. 

El descanso, imprescindible

La mejor manera de evitar la fatiga al volante es realizar descansos -al menos de veinte minutos- cada dos horas o cada 150/200 kilómetros para estirar el cuerpo y las piernas y desenfocarnos de la carretera.

Dormir bien antes de realizar un recorrido largo debe formar parte siempre de la planificación de nuestro viaje. Si planificas estar en carretera durante más de cuatro horas, lo correcto es dormir previamente unas siete u ocho. Esta medida adquiere mayor relevancia cuando el momento de partida ocurre durante la madrugada.

Condiciones climatológicas severas

Con lluvia, niebla, hielo o nieve existe más riesgo de sufrir un accidente, por lo que debemos prever situaciones de peligro con el tiempo suficiente. 

En estos casos hay que aumentar la distancia de seguridad y el número de paradas, reducir la velocidad, circular en marchas largas, evitar frenadas y maniobras bruscas y extremar el cuidado a la hora de realizar adelantamientos. Es recomendable también llevar el depósito lleno de combustible, además de guantes y una manta ante la posibilidad de quedarnos retenidos por la nieve. 

Protégete del sol

Uno de los factores que genera mayor cansancio es la incidencia directa del sol en los conductores. Si vamos por la carretera y nos exponemos a la luz solar, nuestros ojos se cansarán con mayor rapidez. Debido a esto es muy importante utilizar gafas de sol. Elige las que sean polarizadas: evitan los reflejos y destellos que nos deslumbran provocando pérdidas de visión repentinas que pueden hacer variar la trayectoria del vehículo.

En verano intenta no viajar en las horas centrales del día para evitar el calor más fuerte. Y no te olvides de los fotoprotectores, en este caso con factor SPF 50+. La exposición a los rayos UV a través de las ventanillas resulta más peligrosa de lo que muchos conductores consideran. Dentro del coche se recibe una abundante y peligrosa radiación solar, especialmente en verano, y en la mayoría de los vehículos solo el parabrisas cuenta con una protección adecuada contra los rayos UV.

Viajar en coche con niños

Los niños, especialmente a partir de los 3 años, son los más propensos a sufrir mareos en el coche. Para evitarlos se recomienda darles alimentos ligeros y de fácil digestión. La mejor recomendación es aprovechar las horas en las que suelen dormirse para realizar el viaje. También se pueden evitar los mareos situando al niño en el asiento central posterior, si el vehículo lo permite, siempre con su correspondiente sistema de retención infantil correctamente instalado. 

No olvides llevar un botiquín básico en el coche y, antes de salir, establecer unas normas para el viaje. Los niños pequeños son los acompañantes que más distracciones provocan al conductor, por lo que es conveniente que, además de éste, haya siempre otra persona adulta para que pueda atender y distraer a los pequeños durante el trayecto.


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