New Museum Expansion. Nueva York
Arquitectos: OMA
Fotografías: Jason Keen, Jason O'Rear
La ampliación del New Museum duplica el programa y la superficie del edificio original de SANAA en el 235 de Bowery, pero su ambición va más allá del crecimiento cuantitativo. El proyecto parte de una pregunta sobre el papel contemporáneo del museo: ya no solo productor y custodio de exposiciones, sino espacio de participación pública, de porosidad con la ciudad, de intercambio sin guión previo. Una institución que no espera a que el público entre, sino que sale a su encuentro.
El nuevo edificio responde a esa pregunta desde la forma y desde la posición. Donde el volumen de SANAA se eleva vertical, opaco y ensimismado en su propia lógica escultórica, OMA propone una pieza horizontalmente expansiva de siete plantas y 60.000 pies cuadrados cuya fachada —vidrio laminado con malla metálica— revela la circulación interior y expone al exterior los cortes de actividad que suceden dentro. El material recuerda y dialoga con la fachada de SANAA, pero permite un grado mayor de transparencia: el museo visible desde la calle, la calle visible desde el museo. El diálogo entre ambos edificios —uno vertical y sólido, otro horizontal y poroso— construye entre los dos algo que ninguno podría ser por separado: un campus.
En planta baja, una plaza pública en la intersección de Bowery y Prince Street actúa como umbral y punto de encuentro, alineada con el eje de Prince Street para abrir el museo directamente a la trama urbana. El interior se organiza en torno a una escalera de atrio en la fachada oeste que conecta cada planta y ofrece vistas sobre el barrio, complementada por tres nuevos ascensores que articulan la circulación vertical. Las nuevas galerías —10.096 pies cuadrados de espacio expositivo— se conectan con las existentes en tres niveles, con alturas de techo alineadas que permiten un flujo horizontal continuo entre los dos edificios. Cada planta puede funcionar como un único espacio ampliado o dividirse para ofrecer diversidad y libertad curatorial.
Por encima de las galerías, el programa se diversifica: un Forum para eventos y reuniones, un Sky Room ampliado en la séptima planta, estudios para artistas en residencia y la sede permanente del incubador cultural NEW INC. En planta baja, el vestíbulo ampliado, una librería y un restaurante para 80 personas completan un zócalo activo que funciona con independencia del horario del museo.
El resultado es un museo extrovertido y sin pretensiones de autosuficiencia. No un edificio que contiene cultura y la protege del exterior, sino uno que la proyecta hacia afuera —hacia el barrio, hacia la ciudad, hacia quien pasa sin haber planeado entrar. Una institución que entiende la apertura no como riesgo, sino como razón de ser.