La palabra bioconstrucción proviene del término alemán “Baubiologie”, y se podría traducir como la biología de la construcción. Estudia la relación entre el ser humano y el entorno en el que desarrolla su vida desde un punto de vista global. Promueve una compleja visión de conjunto sobre el hábitat que unifica criterios de ecología, medicina, biología, sociología, química, física, geología, psicología, botánica, economía…
¿Somos conscientes de la gran cantidad de productos tóxicos que pueden existir en nuestro hogar? Esta pregunta se la están haciendo ahora mismo muchas personas y han llegado a la conclusión de que las viviendas actuales están repletas de elementos nocivos para nuestra salud, incluso la organización Greenpeace está efectuando una campaña de tóxicos en el hogar. Estos elementos nocivos los encontramos, por ejemplo, en los mismos materiales de construcción: el cemento, con el que están realizadas la mayoría de las viviendas, suele contener metales pesados (cromo, zinc,…); de las pinturas y los barnices derivados del petróleo emanan elementos volátiles tóxicos como xileno, cetonas, tolueno, etc.; y los elementos de PVC son altamente tóxicos sobre todo en su fabricación y en su combustión.
Los individuos son el centro de la proyección arquitectónica en la bioconstrucción, ponderando sus necesidades básicas de salud, dignidad y bienestar físico, mental, espiritual y social, más allá de las exigencias tecno-físicas.
La bioconstrucción también es colaborativa, fomentando proyectos participativos donde se combinan técnicas tradicionales con sistemas de construcción alternativos. Donde la toma de decisiones se realiza de manera transversal, comunicativa y participativa y no vertical e impuesta. La prioridad no es la maximización de beneficios puramente monetarios sino que se busca la integración y desarrollo justo de la sociedad y entorno en la que se implanta.
¿Por qué una vivienda ecológica?
Los materiales ecológicos, ecomateriales, hacen que una vivienda tenga más calidad. Muchos productos que podemos aplicar en bioconstrucción se han utilizado y se utilizan en proyectos de alto nivel como restauración de palacios y viviendas de lujo. Y se aplican por su alto nivel de calidad: por ejemplo los morteros de cal y los estucos, las pinturas al silicato, los barnices naturales, etc. y no es que sean excesivamente caros. Además son más duraderos por lo que a la larga ahorraremos dinero.
¿Debemos renunciar a un hábitat sano y natural en aras de una vivienda moderna adaptada a las necesidades de hoy?
Por supuesto que no. Una vivienda ecológica con criterios de biocosntrucción puede disponer de los mismos adelantos que una convencional y con algunas ventajas, además de unos materiales mas sanos: estas ventajas se centran en un mayor ahorro energético (para ello aplicamos la bioclimática), lo que conlleva a un menor impacto medioambiental de nuestra casa y una reducción del tiempo de mantenimiento de la vivienda y , como decíamos antes a un gran ahorro energético, lo que nota nuestro bolsillo.
En el siguiente post te explicaremos cuáles son sus principales bases a tener en cuenta para edificar con vista a la bioconstrucción.